miércoles, 17 de agosto de 2011

PIERDE



Pierde. ¿Quieres un consejo? Pierde. Pruébalo una vez a ver que tal. No crea ni adicción, ni problemas de hígado, ni impotencia sexual, así que… ¡que cojones!, ¿por qué no fracasar de vez en cuando?


Que sea cualquier cosa: que te deje tu novia, que no consigas ese trabajo, un gatillazo, que no apruebes ese examen, que te salga un grano… cualquier cosa, pero pierde. Es necesario.


Porque al ganar no aprendes nada, solamente a poner la cara esa de gilipollas prepotente, que cree que por haber ganado una vez lo podrá volver a hacer siempre que quiera con la punta de la… nariz, o mejor dicho, con la punta de la polla. Ganar es demasiado bonito, atonta y apoyarda. Cuando ganas, te crees que lo has hecho porque eres el mejor, y ahí pequeños monstruos, está el primer error. Así que siempre va bien que te recuerden que para ganar, has tenido que perder muchas veces antes.


En cambio perder es más divertido, también se te queda cara de gilipollas, pero al menos la prepotencia te la dejas en casa, junto al orgullo, el autoestima y las ganas de ligar. Perder te enseña a aprender de tu errores, a conocerte mejor y a valorar más el hipotético momento en que por lo que sea, ganes. Des de pequeños nos deberían enseñar más a perder, así no nos parecería todo tan humillante, nos parecería todo más… normal.


Ya lo sabes, si nunca ganas, por lo menos pierdes. Si nunca pierdes, nunca ganas.

martes, 2 de agosto de 2011

Podrías ser...

Sé mi paracaídas, en los días que estoy cayendo.
Sé mi salida de emergencia, porque ya no puedo abrir ninguna otra puerta.
Sé mi examen de setiembre, porque no supe aprobar en junio.
Sé mi comodín, porque no me queda ningún as en la manga.
Sé mis ganas, cuando todo lo pierda.
Sé mi epílogo, y explica el porqué de este final.
Sé mi 112, que pueda llamarte siempre.
Sé mi cardióloga, y cuida de este corazón enfermo.
Sé mi domingo, porque nunca acaba este lunes.
Sé mi cuerda, y ata a esta locura.
Sé mi bala, y acaba con esta ruleta rusa.
Sé mi rutina, para que todo sea diferente.
Sé mi red, en la cuerda floja por donde camino.
Sé mis pasos, porque ando perdido.
Sé mi acomodadora, en el teatro de los sueños.
Sé mi vereda, y volvamos a la puerta de atrás.
Sé mi faro, aunque no sea el del sur.
Sé mi sueño, en los días que no puedo dormir.
Sé mi luna, para que nunca salga el Sol.
Sé mi brújula, porque ya he perdido el norte.
Sé mi lluvia, porque me mojo por dentro.
Sé mis puntos suspensivos, y déjalo todo abierto…

Sé mi ser, y no dejes de estar.


Sé mi verdad, y dejaré de mentir.