Sois mi quesito verde y yo, un funambulista.
Me gusta pensar en la felicidad como si fuera una pieza de trivial: lleno de espacios vacíos donde ir poniendo los quesitos que te vas encontrando a lo de esta partida, que ya dura 24 años: está el quesito de la familia, también está el quesito del amor, el del trabajo, el de salud, etc. No sé si la felicidad radica en conseguirlos todos, pero creo que sí que es importante valorarlos, porque hay veces que nos cegamos tanto en uno, que nos olvidamos que tenemos que cuidar todos los demás. Sé que hay quesitos que vienen y van, que hay días en los que parece que no te queda ninguno, pero hay algunos que nunca fallan, y es más fácil seguir jugando cuando sabes que vosotros, mis quesitos verdes, siempre estáis ahí.
Y nada que si esto fuera un circo, tendríamos de todo: ilusionistas, forzudos, enanas, alguna que otra mujer barbuda, payasos y varios tragasables. Yo seguro que quereís que sea el elefante, pero dejadme ser por una noche un funambulista, ¿por que? Porque todo el mundo cae, eso es seguro, pero resulta más fácil seguir caminando por la cuerda cuando sabes que en los momentos que estás cayendo, te vas a encontrar con una red en forma de amigos que te parará todos los golpes.
Gracias y os quiero.
domingo, 5 de febrero de 2012
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