Lo que nos pasa a nosotros es que nunca hemos saltado. Tantas veces al borde del precipicio pero nunca hemos tenido los suficientes cojones como para hacerlo. Como si todo estuviera escrito y nosotros no somos más que meros actores interpretando un guión ya decidido. Haciendo ver que estamos vivos. Siempre sin salirnos del papel. Siguiendo la vereda marcada y olvidándonos que el verdadero camino no se sigue, se hace.
Y el problema no es que les des los besos que me debes a cualquier otro perro que ladre más que yo. El problema es que no hay cajita donde guardarlos. Y hoy estoy así, como el 2.760.889.966.649, solo y con cara de primo. Sin purgatorios y sin palabras guardaras. Porque no vomité alcohol, vomité el alma, que la tenía atravesada entre pecho y corazón. Y así la resaca es menos dura.
Y como lo acabaré haciendo de todas maneras, voy a puntualizar todo esto: creo que nuestro último año ha estado lleno de puntos suspensivos… siempre dejando las cosas a medias… El punto y seguido no lo quiero. No soportaría otro año parando y siguiendo en cada acto. Al punto y coma ni verlo; que desde siempre me han dicho que es malo mezclar. Así que, supongo que lo mejor sería a partir de hoy, hacer un punto y a parte.
O el final.
domingo, 1 de enero de 2012
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