domingo, 18 de diciembre de 2011

Él

Como quien busca su oportunidad, nació en las rebajas. Pero lo hizo en los últimos días, cuando encontrar una chaqueta que valga la pena en un rincón de la última planta del Corte Inglés resulta algo impensable.


Era capaz de esconder en una mirada miles de sentimientos, hundiéndolos en lo más profundo de su ser y sin dejar que se escaparan ni una gota. Aunque tenía que aceptar que no podía evitar hacer ese movimiento tan extraño con sus labios. Señal de que algo le importaba más de lo que el resto pensaba. Era su gran rastro, su puerta a lo que realmente sentía.


Solía quedarse dormido con las lentillas puestas. Según decía, de esa manera era más fácil ver lo bonito de los sueños. No podía salir de casa sin reloj, eso sí, se lo quitaba cuando se sentía a gusto en algún lugar. Como si creyera que quitándose el reloj, pudiera parar el tiempo.


Siempre mordía los bolis, como si fueran ellos los culpables de su hoja en blanco. Como si al estrujarlos, le pudieran dar aquellas palabras que podían llegar a tocar almas. Y fumaba, solamente lo hacía porque decían que mataba, y eso le hacia recordar que estaba vivo.

Aunque eso sí, era un cobarde. Siempre pendiente de no dejar escapar ni un atisbo de su realidad, siempre intentando camuflarla. Hablando para nadie. Añorando a nadie. Tan cobarde, que en un segundo, era capaz de esconder su primera persona en una triste y lejana tercera.

martes, 18 de octubre de 2011

EXAMENES

Siempre había pensado que los exámenes no valían la pena. Que eran sinónimos de vulgaridad. Que era imposible resumir las cosas importantes de la vida en un puñado de preguntas. Cada vez que veía un examen se lo tomaba como un proceso donde le iban a preguntar sobre algo que realmente no iba a tener mayor repercusión en su vida. Estaba segura de que las cosas importantes no se medían de esa manera.

No había hecho un examen para aprender a querer, igual que nadie te hace un examen para decidir que estás lo suficientemente preparado para morir. No tenía que sacar ninguna nota por encima del cinco para poder tener un hijo, ni para intentar convertirle en buena persona. No hay exámenes en el sexo, ni el amor. Nadie miraba a ver cuál era la nota de corte que te autorizaba a reír, igual que no hacia ninguna selectividad para permitir que se enamoraran de ella.

Pensaba que era una tontería ir a setiembre cuando se estaba mejor en agosto, y que las mejores chuletas siempre las había hecho su madre. Estaba convencida de que el último repaso se lo daría la muerte y que ahí no te dejaban repetir curso.

Ah, eso sí, en su vida también estaba prohibido copiar, no tenía sentido aplicar algo que no había (a)probado.

SALAS DE ESPERA

Allí estaba ella, en la sala de espera de sus sentimientos. Le desesperaba esperar. Conocía ese lugar perfectamente y lo odiaba con todas sus fuerzas. Como toda sala de espera, era fría, vacía y aburrida. Tenía la sensación de que sus relaciones eran como sus menstruaciones: cortas, doloras y siempre le hacían estar pendiente de cuando llegaban y cuando se iban.

Se miró al espejo y pensó que tenía que poner a dieta el corazón, le pesaba demasiado. Por lo menos le había engordado 19 kilos, el mismo número de semanas en las que él le había estado dando de comer. Todo el mundo le decía que ese chico era un buen partido, pero hacía mucho tiempo que se había dado cuenta que una liga, no se ganaba en un único partido.

Y allí sentada, volviendo a beber la ginebra sola, pensaba en la gran mentira que era la experiencia. En lo imposible que le parecía eso de aprender de los errores. y que por mucho que se esforzara, siempre acababa en esa maldita sala esperando.

Pensaba en lo bien que le quedaban los abriles, y en lo cortos que se le hacían. Estaba harta de que por mucho calor que hiciera, siempre llegase el otoño a traer el frío.

Pero sobretodo pensaba en quién sería el siguiente. El siguiente en ser capaz de abrir la puerta y sacarla de aquella asquerosa sala. Quizás, esta vez sí, de una vez por todas.

miércoles, 17 de agosto de 2011

PIERDE



Pierde. ¿Quieres un consejo? Pierde. Pruébalo una vez a ver que tal. No crea ni adicción, ni problemas de hígado, ni impotencia sexual, así que… ¡que cojones!, ¿por qué no fracasar de vez en cuando?


Que sea cualquier cosa: que te deje tu novia, que no consigas ese trabajo, un gatillazo, que no apruebes ese examen, que te salga un grano… cualquier cosa, pero pierde. Es necesario.


Porque al ganar no aprendes nada, solamente a poner la cara esa de gilipollas prepotente, que cree que por haber ganado una vez lo podrá volver a hacer siempre que quiera con la punta de la… nariz, o mejor dicho, con la punta de la polla. Ganar es demasiado bonito, atonta y apoyarda. Cuando ganas, te crees que lo has hecho porque eres el mejor, y ahí pequeños monstruos, está el primer error. Así que siempre va bien que te recuerden que para ganar, has tenido que perder muchas veces antes.


En cambio perder es más divertido, también se te queda cara de gilipollas, pero al menos la prepotencia te la dejas en casa, junto al orgullo, el autoestima y las ganas de ligar. Perder te enseña a aprender de tu errores, a conocerte mejor y a valorar más el hipotético momento en que por lo que sea, ganes. Des de pequeños nos deberían enseñar más a perder, así no nos parecería todo tan humillante, nos parecería todo más… normal.


Ya lo sabes, si nunca ganas, por lo menos pierdes. Si nunca pierdes, nunca ganas.

martes, 2 de agosto de 2011

Podrías ser...

Sé mi paracaídas, en los días que estoy cayendo.
Sé mi salida de emergencia, porque ya no puedo abrir ninguna otra puerta.
Sé mi examen de setiembre, porque no supe aprobar en junio.
Sé mi comodín, porque no me queda ningún as en la manga.
Sé mis ganas, cuando todo lo pierda.
Sé mi epílogo, y explica el porqué de este final.
Sé mi 112, que pueda llamarte siempre.
Sé mi cardióloga, y cuida de este corazón enfermo.
Sé mi domingo, porque nunca acaba este lunes.
Sé mi cuerda, y ata a esta locura.
Sé mi bala, y acaba con esta ruleta rusa.
Sé mi rutina, para que todo sea diferente.
Sé mi red, en la cuerda floja por donde camino.
Sé mis pasos, porque ando perdido.
Sé mi acomodadora, en el teatro de los sueños.
Sé mi vereda, y volvamos a la puerta de atrás.
Sé mi faro, aunque no sea el del sur.
Sé mi sueño, en los días que no puedo dormir.
Sé mi luna, para que nunca salga el Sol.
Sé mi brújula, porque ya he perdido el norte.
Sé mi lluvia, porque me mojo por dentro.
Sé mis puntos suspensivos, y déjalo todo abierto…

Sé mi ser, y no dejes de estar.


Sé mi verdad, y dejaré de mentir.

lunes, 25 de julio de 2011

2 MINUTOS

Buenas noches. Que tengas unos felices primeros dos minutos de tu día.


DOS MINUTOS

Tiene que ser en los dos primeros minutos de tu día. Da igual que sea por la mañana, al mediodía o por la tarde, esos dos primeros minutos tienen mucha más importancia que los 1438 restantes.


El único momento en que no somos capaces de influir en lo que pensamos es cuando dormimos; es cuando sale el subconsciente y dice todo lo que tiene que decir. No obstante, a medida que vamos recuperando la consciencia y encarándonos para superar otro día más, todo aquello que teníamos claro se va difuminando y mezclándose con diferentes conceptos y realidades.


Porque con todo el trajín de un día, puedes irte a dormir pensando en muchas cosas. Pero si en los dos primeros minutos del día siguiente te vuelve a venir a la cabeza, es que realmente lo tienes grabado en el alma. Por eso, siempre he pensado que tendríamos que estar más atentos a esos dos minutos, porque nos dicen muchas más cosas de las que creemos.


Si en esos dos minutos piensas en aquella persona, es que realmente es importante en tu vida. Si en esos primeros 120 segundos ya vuelves a estar preocupada, verdaderamente tienes un problema, y solo te queda encontrarle una solución. Si en ese intervalo de tiempo ya has sonreído es que realmente eres feliz.


Normalmente son subestimados con quejidos de sueño, con medias vueltas en la cama, o con sonambulismo vital, pero esos dos minutos te pueden explicar más que toda una noche pensando. Te pueden servir para aclararte.

Te pueden servir para darte de cuenta de qué o quién es realmente importante en tu vida…

sábado, 18 de junio de 2011

Bienvenidos



“Lo que más ocultas, es lo que muestra más de ti”

Pero no tan sólo las carencias físicas y psíquicas son la que te convierten en alguien especial. Como he dicho antes, todos somos especiales. Tan sólo hay que potenciar lo que te hace especial.

Había un celador en el hospital que nos decía: “Decidme vuestro secreto y os diré por qué sois tan especiales” Él, mientras estábamos en recuperación, nos hablaba de la gente especial y de los secretos que todos guardamos. Opinaba que los secretos son necesarios en esta vida, son tesoros privados que sólo están al alcance de uno mismo. Como nadie los conoce no hay llave y nos marcan interiormente porque no los compartimos.

Pero sobre todo nos hablaba de la importancia de mostrar nuestros secretos. Nos decía que era como enseñar a los demás lo que te hace especial, lo que te hace diferente, y eso es de lo que siempre te cuesta más hablar.

Cuando dejé el hospital, no olvidé esas lecciones. Siempre que he tenido un secreto, he pensado que era bueno tenerlo y que yo decidiría cuándo lo mostraría, cuándo me convertiría en especial. Lo que ocultas es lo que más te define.

La fórmula es:

1. Piensa en tus secretos ocultos.
2. Déjalos madurar y finalmente muéstralos. Goza guardando pero goza más mostrando.
3. Al mostrarlos los secretos te harán especial. Sea lo que sea, era tuyo y ahora es de muchos. Todo lo que ocultas es lo que más muestra de ti.


ALBERT ESPINOSA – EL MUNDO AMARILLO


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Pues aquí está. Vamos a hacerlo como si fuera una póliza de un seguro de hogar: acepto preguntas sobre el continente pero no sobre el contenido. Ni pasadas, ni futuras.

Hace más de un año y medio empecé con este blog, no es nada del otro mundo pero era mi rinconcito. Sólo dos personas sabían hasta hoy la existencia de este lugar, ahora sois algunas más. Llevaba algunos meses dándole vueltas sobre darlo a conocer o no, unos días lo veía muy claro y otro era más reticente. Hasta que el otro día me encontré con este texto que me acabó de decidir.

Digamos que es como las salidas de emergencia, no las utilicéis sino queréis, pero está bien saber que existen. Podéis echarle un ojo, podéis eliminar el mensaje tal cual os venga o podéis tenerlo en favoritos, pero veía como una obligación, deciros que existía.

No sé cómo irá el futuro; si seguiré subiendo cosas, si las guardaré o si simplemente no tendré nada más que decir. En todo caso, me apetecía no seguir guardando más secretos.

Antes sólo era mío, ahora todos tenéis una pequeña parte, cuidadla, sé que lo haréis.

miércoles, 15 de junio de 2011

Hoy

Hoy me pondré camisa, no una camisa de esas lisas, serias y que tienen que ir por dentro del pantalón haciéndole perder toda la gracia, hoy me pondré alguna camisa que me guste de verdad. Hoy saldré a dar un paseo por mi pueblo, fijándome en como ha ido creciendo y cambiando como yo. Hoy me sentiré guapísimo, sintiendo esa sensación de ir desprendiendo brillantez en cada paso. Hoy iré hacia mis padres y les daré un beso, sin que venga a cuento, esperando que ese beso les haga sentirse los mejores padres del mundo, porque lo son. Hoy sonreiré, a pesar de que mi dentadura no es perfecta ni mis dientes son los más cuidados del mundo. Hoy pediré perdón, sin miedo ni vergüenzas, simplemente me excusare por haber hecho daño a personas cuando no debía. Hoy pasearé por el parque, recordando cuando era pequeño y nos montábamos unos partidos de fútbol que ni la final de la Champion. Hoy me reiré con mis amigos, porque son los que mejor saben hacerme olvidar los problemas. Hoy visitaré a mis abuelos, porque nunca lo hago con toda la frecuencia que me gustaría, porque sé que a ellos les hace ilusión y se ponen contentos y porque sé que algún día no lo podré hacer. Hoy llamaré a mi hermano, y le preguntaré qué tal el día y se sorprenderá, pero le responderé cualquier chorrada para no tener que dar explicaciones. Hoy estaré simpático con la gente, aunque al principio no me apetezca, sé que al final no se me da tan mal hacerlo. Hoy pensaré que es todo un detalle que el Sol salga de tantos días entre tantas nubes sólo para recordarme que ya es verano. Hoy pensaré que es el mejor día del mundo, porque no hay otro. Hoy si veo algún vecino lo esperaré, le saludaré y le daré los buenos días. Hoy me pondré alguna canción de hace muchos años, y la cantaré con las mismas ganas que lo hice la primera vez.

Hoy viviré el hoy, pensaré que el ayer ya no importa y que el mañana no vendrá.


Porque no hay más verdad que el hoy.

martes, 14 de junio de 2011

Plomos fundidos

¿Son tristes los días en los que nos sentimos solos, no? Normalmente no ha cambiado nada en tu vida para que de repente, aparezca una gran oscuridad que no te deja ni respirar…


Pues así se sentía hoy: Oscuro.


Es como una instalación de luz: con sus fusibles y su cuadro de mando… que va dando electricidad a una casa siempre que se le pida; tú necesitas luz y solamente con darle a un interruptor ya la tienes… y siempre responde, excepto que no se sobrecargue.

Porque cuando se le pide demasiado, el sistema se bloquea y saltan los plomos… Y se quedan todas las habitaciones a oscuras, y los interruptores no responden, y tienes que dejar de hacer lo que en ese momento estabas haciendo… hasta que el sistema se vuelve a recuperar…

Pues hoy, estaba tan tranquilo viviendo, cuando de repente, se me han saltado los plomos… del optimismo, de la felicidad, de la alegría, de las sonrisas… de todo eso… se me han saltado los plomos… y se ha vuelto todo de un oscuro tan oscuro que parecía que no hubiera nada a mi lado…. Todo tan negro, tan oscuro, tan… real.



A veces es bueno estar a oscuras para poder verlo todo un poquito más claro…




En breve lo veréis.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cuando veas una moneda tirada en el suelo, no la cojas.

¿Quieres que te dé un consejo? ¿Un consejo que podría resumir todo lo que he aprendido durante estos meses?

Cuando veas una moneda tirada en el suelo, no la cojas.

Sí, una moneda… te habrá pasado muchas veces, vas por la calle y encuentras tirada una moneda, ya sea dos céntimos, diez, veinte o un euro... No la cojas.

Y sé que hace ilusión, que piensas que nunca se sabe cuando la vas a necesitar, que por poco que sea, algo es algo… Pues yo te aconsejo que no la cojas.


Porque todos tenemos un límite de suerte, y cogiendo esa moneda que no te va a aportar gran beneficio, no estarías haciendo otra cosa que agotar tu suerte. Y la suerte, amigo, no está para agotarla. La suerte aparece cuando menos te lo esperas, como si tuviera conciencia y supiera que te debe una.

Y te permitirá poder ver en una playa un conjunto de orcas, aún habiendo gente que espera años para verlo o paga mucho dinero para conseguirlo. Te permitirá conocer a tu alma gemela y podrás pedir a alguien que no conoces de nada que sea el regalo de una persona. Y te permitirá mantener conversaciones que te pueden cambiar la forma de ver las cosas y muchas otras cosas más en las que sabes, que ahí, estás utilizando parte de tu suerte.

En definitiva, cuando veas una moneda tirada en el suelo, déjala para otro. Podrás conseguir que tu vida pueda seguir cambiando. Cambiando como cambia una veleta con un golpe de viento, o mejor… con un golpe de suerte.

martes, 19 de abril de 2011

Una para la cinco.

Querida visionaria,

Rápido, entra y cierra la puerta, que se va a escapar algo más que el gato. Ves de puntillas y sin hacer ruido, no vaya a ser que me despierte y se acabe el sueño. Siéntate en el rincón más oscuro de la sala, cuanto más negro mejor, como los agujeros. No hay acomodador, se me hacia incómodo verlo tan solo. Las manos donde pueda verlas, acuérdate de que quien rompe paga, y uno de estos no se encuentra todos los días.

No tengo palomitas, pero tómatelo como una película. De esas raras, que cuando salen los créditos y te levantas de la butaca no te has enterado ni de quien era el malo, aunque si hay que hacer el papel de malo se hace, que de tío bueno ya sé que no valgo. El dvd no viene con comentarios del director, dice que su opera prima ya está gorda. Así que no preguntes, al fin y al cabo va a ser como las vacaciones, las vas a ver pasar en un momento.

Pon atención a los detalles, son los únicos que te pueden decir cómo son los extras. Te parecerá una di-versión muy original. Ha costado hacerla, aunque una vez empecé a rodar, no sé por qué, no he parado de dar vueltas. ¿Perdices? No, gracias, aunque no es la primera pájara que sale por aquí y los finales felices son más de chinos, que dicen que están chupaos. La banda sonora ya te la pasaré en mp3, aunque ya sabes aquello de mucho ruido y pocas nueces, y otra cosa no, pero siempre he pensado que me hace falta echarle a la vida un par de nueces.

Destino, deseo y dolor, por hacer algo en 3D. Como actor no valgo mucho, eso sí, maquilladores y actores de doblaje han hecho un gran trabajo, parece que sea yo el que escribo. La mejor revelación, no fue ninguna actriz, fue aquel secreto que te conté un día. Te impresionarán los defectos especiales, son todos míos y todavía me quedan muchos más por enseñarte. Esta peli será en blanco y negro, por aquello de que no se convierta en un marrón, e iluminación no hay, aquí ya está todo demasiado oscuro.

Ah, una última cosa, el remake te lo harán muchos, pero acuérdate de que segundas partes nunca fueron buenas, o almenos eso dicen…



¿Ya estás lista? Pues bienvenida, empieza la función…

lunes, 11 de abril de 2011

"¿vienes?"

domingo, 20 de marzo de 2011

¿Te puedo pedir una cosa?

Antes que te vayas, me gustaría pedirte algo…


Léeme. Regálame una sonrisa. Dedícame una canción, donde quieras pero que sea bonita. Invítame a un café. Bésame. Hazme compañía las tardes de domingo, y dame ánimos los lunes por la mañana. Cógeme la mano. Hazme bailar. Mírame. Hazme saltar y correr como los niños. Cuéntame un secreto. Piensa en mí todo el día. Conóceme. Aprende mis manías. Fumemos un cigarro. Acaríciame. Bebamos vino. Desayuna conmigo. Anímame. Conversemos hasta que se haga de día. Hagamos planes. Hazme reír. Envíame un mensaje, de esos que no dicen nada pero que alegran el día. Sorpréndeme. Tócame el pelo. Felicítame la primera en mi cumpleaños. Y se la última en dejarme. Dime lo que quieras. Demos patadas a las hojas caídas en otoño. Arrópame en invierno. Revolquémonos por el césped en primavera. Juguemos a las palas en verano. Óyeme. Cántame una canción. Duerme conmigo. Escuchemos llover. Apláudeme. Compartamos una cerveza. Piérdeme, y luego me buscas. Hazme fotos. Dime lo bien que me queda esa camiseta y que me deje de afeitar por unos días. Cocíname. Hazme sentir único. Paseemos juntos. Báñate en el mar conmigo. Recuérdame. Vayamos a ver el partido. Venme a buscar al trabajo. Dibújame, y luego me pintas. Cómprame una pulsera. Muérdeme. Toma el sol conmigo. Regálame un libro, sin que venga a cuento. Asústame. Despiértame con un buenos días. Conoce el camino a casa. Miénteme, pero que yo no me lo crea. Alégrame. Enséñame a ser feliz y si quieres... abrázame.

jueves, 17 de marzo de 2011

Lágrimas

No sé llorar. Uno de lo muchos puntos que hay en mi lista de defectos. No sé llorar. Y es una cosa que envidio de la gente que sí sabe hacerlo. Porque nunca he visto las lágrimas como una señal de debilidad, sino al contrario, el llanto es una forma de expresión, de sinceridad, de desahogo, incluso puede serlo de felicidad.

Y yo no sé llorar. Aunque lo necesite, aunque note toda la tristeza, la pena y la melancolía metida en mi alma, me costará mucho llorar. Porque antes de llorar toda la tensión de mi cuerpo se concentrará en las sienes y hará una presión brutal en mi cabeza, los músculos se tensarán y mi temperatura corporal subirá. Y en ese momento, con gran esfuerzo soltaré, a lo sumo, tres o cuatro lágrimas. No más.

Y ahí es donde valoraré cada lágrima que me corra por mi mejilla. Porque parecerá mentira, pero una pequeña gota, concentrará muchos sentimientos y sensaciones. Porque significara mucho, y su simbolismo será tan grande, que parecerá que empieza a llover un sábado, y no para hasta un miércoles.


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- Ahm…Porque si decidiéramos irnos a algún lugar juntos me da miedo que un día… hoy no, quizás, quizás mañana tampoco, pero un día, de repente, puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.

-Aprenderé a nadar. Te lo juro. Aprenderé a nadar.

martes, 15 de marzo de 2011

escritura emocional: parte teórica

¿Nunca has tenido la sensación de tener la extrema necesidad de expresar todo lo que llevas dentro porque sino puede llegar un momento en que tu cabeza explote?

Llámale escrituraterapia, expressive writting, literatura emocional, o simplemente ordenar un puñado de letras consiguiendo frases con mayor o menor sentido… El hecho es que la mayoría de psicólogos recomiendan y elevan los méritos de la escritura como terapia emocional.

Porque hay días en los que tienes la sensación de que tu cabeza no para de hablar, mucho más incluso de lo que lo hace tu propia boca. Sensaciones, pensamientos, sentimientos se entremezclan convirtiéndose en una losa muy pesada con la que hay que compartir todos los momentos del día.

Es en estos casos cuando se hace vital verbalizar todas esas sensaciones. Conseguir poder expulsar todo aquello que teníamos dentro y que no nos dejaba dormir tranquilos. Porque al materializar las inquietudes, no las eliminamos, pero sí conseguimos que pierdan fuerza, hacerlas un poquito más débiles, y es cuando el nudo de la corbata se va aflojando poco a poco, dejando pasar mejor el aire…




Porque un problema, deja de ser menos problema cuando lo puedes leer… porque últimamente puedo leer muy poco mis propios problemas…

domingo, 30 de enero de 2011

Para los mios...

Lo nuestro no es amistad.

No hagamos como los travestis… y vamos a empezar dejando las cosas claras desde un primer momento… No, lo nuestro no es amistad.

Es algo más.

Son curiosos los amigos… es como una familia la cual, sí te han dejado elegir… como un buen menú de esos de 8.95 + café o postre. Y no, no me voy a poner a decir aquí lo mucho que os quiero, lo que importáis y todas esas frases que solamente os diría si al acabar… os pudiera meter mano.

Conozco mucha gente cuyos amigos vienen y se van… los míos no… los míos llegaron un día y hasta hoy no se han ido nunca… ¿el secreto? nos hemos hecho mayores juntos… nos conocemos des de hace años… sabemos nuestros defectos, nuestras imperfecciones y por mucho piques, enfados y peleas que podamos tener… no hay un día que no salga a la calle sabiendo que ahí detrás, como las vértebras … tengo a mis amigos. Y esto, pequeños monstruos, se agradece mucho.

Y nada, que antes de que aparezcan los Manolos cantando aquello de amics per sempre ninoninoninoná… me callo ya, que todavía os tengo que pedir muchas cosas, porque los amigos son como lo condones, está bien tenerlos, pero lo mejor es utilizarlos.

Os quiero y gracias por hacerme sentir un privilegiado.




Mollet, 30 de enero 2011.